proceso

imagen / imágenes (PABLO)

uno de mis planes, fantasías y deseos originales era buscar la manera de integrar a Sofi Grenada, una vieja amiga, bailarina y artista, al proceso de creación de la obra – hace años que sostenemos un diálogo esporádico pero muy cálido sobre nuestros intereses y proyectos, y siempre rondaba la idea de hacer algo juntos. a medida que empezamos a desarrollar “Con un mismo corazón”, aparecieron dos ideas: proponerle que participe como performer, realizando una acción en escena (distinta del trabajo coreográfico de las bailarinas) y que creara la ‘imagen de obra’ que eventualmente utilizaríamos para la difusión. la acción, lo performático, sigue en pie, y la semana próxima Sofi va a estar realizando ‘en vivo’ algo de su trabajo de visuales, calado de papeles, como una acción performática que acompaña a los otros cuerpos.

por otro lado, la idea de producir una imagen fue definiendo su propio recorrido, por cuestiones de logística, de tiempos, de comunicación, un recorrido distinto del que yo imaginaba… tarde con los tiempos para imprimir una postal, empezamos a hacer la difusión con imágenes de ensayos, con las (maravillosas) fotos que Julián Reynoso tomó de un ensayo abierto en agosto, y al final también con algunas de las texturas y materiales que Sofía estuvo creando a lo largo de estos meses. lo que al principio me pareció un contratiempo, empieza a parecerme ahora un proceso muy orgánico de creación de identidad: la ‘imagen de obra’ terminó siendo algo inesperado, diferente de lo que suelo planificar, complejo, extraño y hermoso a la vez. la imagen de obra es al final una multiplicidad de imágenes, un universo amplio, como el universo de imágenes del que hablamos en muchos ensayos… esa proliferación de imágenes que me tomó un poco por sorpresa (nunca antes había difundido una coreografía propia usando fotos de la misma obra, siempre preferí elementos gráficos, fotos de objetos y otros elementos poéticos) me parece ahora absolutamente pertinente. y estoy disfrutando mucho la sorpresa, y el trabajo de comunicar y difundir la obra, de publicar cosas en fb o en el blog – algo que por momentos lamento no haber comenzado a hacer antes, pero que también es parte de este último tramo del proceso, y que resultó mucho más placentero de lo que esperaba…

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procesos y preconceptos

después de varias semanas, hoy fue el primer ensayo que no hicimos una pasada entera de la coreografía. no siempre es fácil pero es interesante animarse a cambiar los planes y repensar las estructuras del trabajo. es el ejercicio de escuchar realmente cuáles son las necesidades del proceso en este momento. a pocos días del estreno, hay cosas que están, y cosas que necesitan ser refrescadas. tenemos meses de práctica. tenemos un piso común de herramientas físicas y conceptuales. podemos confiar en que el trabajo, el conocimiento, la historia compartida, están. tal vez nos aburre un poco el estudio, lo conocemos demasiado bien. tal vez los cuerpos ya no necesitan más práctica para medir los tiempos. vale la pena relajar un poco la planificación (sólo un poco :) y permitirnos nuevos focos: afinar los textos del final, o los aspectos técnicos de las manipulaciones. buscar lo lúdico. improvisar una nueva estructura con los mismos elementos.

como en las manipulaciones, se trata, a fin de cuentas, de soltar.

ensayo.jpg

espacios públicos

hoy ensayamos en Parque Patricios, posiblemente nuestro último ensayo en un espacio público de este período. a lo largo del año fuimos construyendo una práctica de ensayar, de tanto en tanto, en algún espacio de la calle, una plaza o parque, un paseo… la idea fue salirnos del comfort del estudio, confrontarnos con un público inesperado e inesperante y encontrarnos con nuevos estímulos sonoros, espaciales, visuales. encontrarnos con nuevos significados.

es una práctica difícil – en la calle no es fácil generar la misma atención al detalle, el mismo cuidado, o la misma percepción sutil de los tiempos. a veces da un poco de miedo. a veces nos encontramos con gente no tan amigable, a veces con gente curiosa. a veces con una policía que piensa que estamos tan borrachas que no nos podemos levantar.

pero sin dudas la práctica en espacios públicos (aún cuando no es específicamente lo la obra tematiza) ha sido una experiencia muy rica y un gran entrenamiento – ha alimentado nuestra práctica de la concentración y el estado de presencia que nos interesa, tan actual como se pueda, siempre aquí y ahora, lidiando con la especificidad de cada momento, sin desconectarnos de la situación en la que estamos – practicando cada vez, como dice Deborah Hay, no sólo la coreografía, sino la performance de la coreografía…

espaciopublico

memoriar

Abordar la memoria no sólo como una colección de información, sino como una (re)activación de los afectos. La memoria, o mejor, el ejercicio de la memoria, sería (re)experimentar cómo nos afecta. No sólo nombrar las cosas, sino sentirlas. Pensar el torso, el abdomen, como cavidades de resonancia a través de las cuales las imágenes y la imaginación se mueven entre el cuerpo y el espacio.

confluencia

hay una aparente contradicción entre priorizar lo procesual del proyecto, pensar que la obra es también el equipo y todas las interacciones generadas alrededor del proceso creativo, y apuntar cada vez más hacia la conclusión, al cierre de la obra como producto, casi como objeto. pero esa contradicción no es tal si se tiene en cuenta que la obra será siempre nueva, siempre distinta, cada vez que se presente, cuando después de unas (merecidas) vacaciones nos encontremos con un espacio y un público nuevos. está en la composición de la obra, en las decisiones coreográficas, en la instalación de los objetos que sin duda deberán cambiar en otro espacio. y al mismo tiempo, hay algo sano y necesario en esto de apuntar a un momento de cierre, a eso de llamar “estreno” a la función del 12 de diciembre.

hemos entrado en una etapa de redondeo de la obra, y al mismo tiempo se abren preguntas nuevas en cada ensayo y en cada encuentro. lo coreográfico sigue creciendo, sigue incompleto, y no deja de ser cada vez más rico también. la instalación visual-espacial-objetual todavía está más en el plano proyectual que en el de la realización, pero estamos avanzando. el cuadro está cada vez más completo.

¿dónde estamos? (pablo)

¿en qué instancia del proceso creativo?
¿cuáles son las preocupaciones de este momento del trabajo?
¿cuáles las necesidades….?
nos encontramos en un momento específico de redefinición. como siempre.

algo de la propuesta de manipulaciones “cuajó” hace unas semanas, algo se in-corporó, y eso permitió relajar un poco la relación con ese material. el trabajo de las bailarinas alcanzó un punto que me dio confianza para soltarlo (un poco), y eso está abriendo las posibilidades de explorar otras ideas. ¿cómo llevar, por ejemplo, la resonancia del trabajo de manipulaciones a un cuerpo que se mueve solo (en soledad)? también la exploración de otras acciones, aunque apenas estamos empezando: tal vez algún trabajo con objetos (lonas, tubos, sillas, cuadernos) o la producción de texto(s). tal vez explorar otras relaciones con la música/lo musical, ya que hasta ahora hemos estado trabajando principalmente en silencio. ¿cómo será empezar a usar la voz, cantar, emitir sonidos?

el interés y receptividad para explorar otros materiales replantea la pregunta de cómo se va a componer esta obra. ¿tendrá una estructura cohesiva, alrededor de un único material y sus duraciones (y variaciones)? ¿o una de collage y yuxtaposición de imágenes y escenas diversas?

no es que la pregunta tenga que responderse ahora. implica simplemente registrar (recordar?) que aunque no todo lo que exploremos quede en la estructura de la obra, retroalimentará seguramente la práctica de las manipulaciones.

por otra parte, es un momento para profundizar la discusión alrededor de cómo puede lidiar esta obra con su temática. ¿qué puede decir sobre la desaparición? ¿por qué nosotros? ¿qué puede comunicar, y cómo, y qué más comunicará el cómo se comuniquen las cosas…? (pensando por ejemplo la diferencia entre un discurso “totalitario”, el querer controlar todos los significados de la obra, y el planteo de una obra abierta…).

en ese sentido, recientemente me encontré con un concepto que todavía no entiendo del todo, pero que me interesa: el archivo. si bien mucho de la genealogía de este proceso (y del proyecto más abarcativo, que incluye obras anteriores) abrevó de materiales documentales y de archivo (fotos, croquis, listas de nombres, descripciones de centros clandestinos, etc), estoy empezando a pensar la idea en relación a nuestro presente: ¿qué tipo de archivo estamos creando nosotros con cada práctica, con cada ensayo, con cada interacción con un espectador, con cada presentación? la pregunta enlaza con la idea de que la obra sólo puede producir algo en el presente, actualizando algo (una propuesta, una resonancia, una serie de imágenes) cada vez. al mismo tiempo está claro que no cumple una función realmente documental. no estamos capacitados para contribuir algo en ese campo. en todo caso, podemos apuntar a re-activar algo de la relación con lo documental: amplificar la vibración de lo histórico, la resonancia que tiene en el presente, ese impacto que no puede dejar de sentirse aún en la Argentina de hoy, años después de la dictadura.

re-presentar (volver a presentar), cada vez, un archivo de afectos.

mapas de palabras (pablo)

cada vez que trato de pensar me encuentro con la necesidad de escribir, no puedo pensar sin escribir, y cada vez que me pongo a escribir para pensar me encuentro con la necesidad de organizar los pensamientos, de clasificarlos y conectarlos con ideas afines, pensando sobre todo en que sea posible volver a trazar luego los razonamientos y las asociaciones, y cuando me encuentro con la necesidad de organizar los pensamientos me encuentro con la necesidad de organizar los soportes de esos pensamientos, de no mezclarlos, de no escribir todo en el mismo cuaderno, una cosa atrás de la otra, sino de diferenciar cuál es la finalidad de cada reflexión, de cada nota, cuándo va a ser necesario acceder a ellas de nuevo, para qué uso, y entonces cuando me encuentro con la necesidad de escribir para pensar empiezo a distribuir los pensamientos en hojas sueltas, hojas dobladas, hojas abiertas, post-its, afiches, el blog!, y, por supuesto, en el cuaderno, que intenta llevar un registro de lo que hicimos y ser un espacio para pensar las estrategias concretas sobre cómo seguir, ideas para los próximos ensayos, para que una vez puestas en el papel ya no necesite recordarlas, y pueda, si es necesario, al encontrarme con los otros cuerpos en el estudio, en el ensayo, para que pueda olvidarme de las estrategias y de las ideas, para que pueda dejarlas ir.

me resulta notable que la proliferación de soportes y papelitos no está necesariamente organizando mejor los pensamientos, pero está permitiendo la emergencia de sorpresas, el reencuentro con palabras e ideas que a veces, por accidente, se caen de entre las páginas de mi cuaderno.